Misioneras de Nuestra Señora del Pilar

 

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Esperanza V
 
 
 
 
 

T-0050

TODA DE DIOS… SÓLO DE DIOS… SIEMPRE DE DIOS.

 

Cada segundo de mi existencia, es un don que recibo de mi Dios… es su amor, su ternura su misma vida que me da… Dios mío, quiero utilizar todo mi ser, en amarte, en adorarte constantemente y hacer que te conozcan y amen todos los hombres de la tierra… Esta es mi única tarea… Tú, Dios mío, me has creado por amor y por el bautismo he sido consagrada a Ti, me diste el don del Espíritu Santo, haciéndome hija tuya, hija de Dios… Soy de Dios…! Solo tuya Dios mío, y no solo esto: Me consagraste en el estado religioso para de modo especial ser Cristo, y ser toda tuya… solo tuya y siempre tuya…!

Mi vivir no ha de ser otra cosa, que una respuesta amorosa a tu amor infinito y eterno… Dios mío, que estás en mi ser, allí, en ese santuario te adore sin dejarte nunca solo y mi vivir sea el himno de alabanza que te cantan en el cielo: Santo… Santo… Santo…!

 

T-0010

La que ama va de prisa...!,

apresurada...!, con presteza…!

 

Madre, apenas recibiste el mensaje de la Encarnación de tu Hijo, e Hijo de Dios en tus entrañas, te pones en camino, a toda prisa, a través de los Montes de Judá.

Corriste, Madre, a comunicar y compartir el don y el gozo con Isabel y sus familiares.

Madre, te comprendo...!

No podías vivir sin irradiar a Cristo…

Estabas inquieta..., tenías prisa...

 

Madre, esta faceta de tu vida me enseña tu vida misionera. Que las cosas del Señor deben hacerse de prisa, sin esperar un segundo, paras llevar a feliz cumplimiento tu voluntad santísima.

 

Eres portadora de la Buena Nueva, y tan excelentemente predicaste con tu vida y tu palabra la Palabra de Dios, que solamente con tu presencia y tu saludo Isabel se llenó del Espíritu Santo (Lc. 1, 42), y aquella familia, incluso Juan en el seno de Isabel, nada más oír tu voz, exultó de gozo..., se santificó...

 

Madre, soy tu hija, también soy misionera. Como Tú, quiero tener prisa en llevar a Cristo a todos los hombres de la tierra.

Como Tú, quiero con mi vida y mi contacto infundir a todos el Espíritu de Dios.

 

Madre, eres la misionera por excelencia: contemplativa y activa. La que tienes prisa por irradiar a Cristo...

Por esto, sólo por esto, vas a Ain-Karín con tan maravilloso carisma...

Yo también, movida por el mismo carisma, quiero, en tu compañía, ser Cristo, e infundir y mantener su Espíritu en todos los hombres de la tierra...

 

Madre, apresúrate a ayudarme

en medio de las dificultades del camino,

a ser toda de Dios...,

a llevar a todos los hombres

el Espíritu de Dios.

 

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T-0004

NAVIDAD DIOS CON NOSOTROS...!

 

Dios con nosotros los hombres...! Misterio de ternura indecible...! El Verbo se encarnó, la Palabra que se hace silencio...! Dios hecho Niño solo por amor...! Luz infi­nita que viene del seno del Padre... Sabiduría infinita que nos ha traído claridades de santidad en el secreto del amor…Misterio de vida que los hombres apenas reci­bimos, y, por esto Jesús tembló en la fría soledad de un, establo, buscando entre los hombres calor, consuelo que no encontró... En un pesebre nos canta su amor en pobreza, humildad, anonadamiento…Y, Dios llora… Dios hecho Niño llora en un cántico infinito de amor eterno… El Verbo se encarnó y habita entre nosotros los hombres……. 

SILENCIO… SILENCIO... SILENCIO...

ADORACIÓN…! ADORACIÓN...!  ADORACIÓN...!